Venezuela, el indulto y las elecciones

Por: Rafael Chaljub Mejìa

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, ha indultado a más de un centenar de opositores procesados por la justicia de ese país. todo un acto de generosidad, y reconciliación que, de paso, contribuye a crear un clima más propicio para la celebración de las elecciones del seis de diciembre próximo.

En la lista de los indultados hay elementos comprometidos en actividades de franca sedición, pasando por algunos que, en abierta traición a la patria, claman por el golpe de estado, el magnicidio y la intervención de tropas extranjeras, hasta delincuentes comunes responsables directos de actos incendiarios, atentados contra la propiedad estatal, y muertes de agentes de la fuerza pública.

A riesgo de defraudar a parte del pueblo venezolano que reclama justicia contra gente comprometida en ese tipo de acción, el presidente Maduro ha tomado una decisión valiente, sabia y justa.

Ante ese gesto la oposición se ha dividido. Algunos, como Capriles, se muestran dispuestos a concurrir a las elecciones, mientras otros, como el inefable Juan Guaidó lo rechazan todo, se niegan a ir a unas elecciones a las cuales el gobierno venezolano ha invitado a la Unión Europea y a la ONU a que envíen sus observadores respectivos.

En verdad el rechazo de Juan Guaidó no cambia nada. Un presidente autoproclamado, que obtenga un título que no está consignado en ningún texto de la Constitución vigente, sin poder de hacer cumplir ninguna de sus decisiones en suelo venezolano y que tiene que confiar su suerte a que la mano imperialista lo sostenga y lo ponga en el poder.

Así Guaidó y su gente reconocen su impotencia, dejan dicho que buscan el poder por la violencia, igual a propugnar por un baño de sangre en Venezuela. Ese sector opositor responde a la vocación entreguista y ultra reaccionaria de lo más rancio de la oligarquía venezolana, cuya desenfrenada hostilidad viene desde los tiempos del comandante Hugo Chávez, al que jamás le perdonaron que le arrebatara en base al voto popular, el control de las riquezas de ese gran país.

A esa desaforada oligarquía el comandante le advirtió algo que bien cabe recordárselo ahora a Juan Guaidó: Esta es una revolución democrática y pacífica, pero armada, dijo Chávez. Si la vía democrática de las elecciones está ahí, ¿por qué no transitarla? en vez de jugar con fuego o, como se dice aquí, andar dejando camino real por vereda.

Por: Rafael Chaljub Mejìa