Un chat sobre el polvo del Sahara.

¡Ay!, Dios mío, aparte de la Covid-19 y la cuarentena, ¿ahora también polvo de no sé dónde?». Así se quejaba, en estos tiempos de chat y mensajería, mi amiga Suset, estresada por tener que pasar su embarazo en aislamiento y saturada de noticias negativas. Junto a su queja, un emoticón de carita asustada sonaba en mi teléfono.

Su preocupación es compartida por decenas de personas que en este mes de junio han publicado en sus redes sociales imágenes de su ciudad bajo una densa bruma amarillenta. Descubramos juntos las respuestas básicas y un poquito más de lo que se ha estudiado de este interesante fenómeno.

El portal Atlantic Oceanographic and Meteorological Laboratory sostiene que la Capa de Aire Sahariana (SAL, por sus siglas en inglés) es una masa de aire muy seca y cargada de polvo que se forma sobre el desierto del Sahara a finales de la primavera, durante el verano y temprano en el otoño, y se mueve usualmente hacia el océano Atlántico Norte cada 3-5 días.

Los brotes de SAL generalmente tienen un espesor de tres kilómetros y se elevan aproximadamente a 1,5 kilómetros sobre el océano. Estas masas se convierten en un fenómeno transoceánico debido a la presencia de vientos alisios en ciertas épocas del año, principalmente entre junio y agosto. Al ser impulsadas, pueden cruzar el Atlántico y recorrer más de 10 000 kilómetros hacia la región de América.

Autora: Iris Oropesa Mecias (