Tomar la derrota por los cuernos

            Por Francisco S. Cruz

Al parecer el PLD quiere obviar un principio ajedrecístico-matemático que en el XX el gran campeón mundial de ajedrez José Raúl Capablanca (cubano, 1888-1942) estableció: las victorias no se analizan, sino las derrotas. Y en esa noria, equivocada, la organización que fundara el profesor Juan Bosch -1973- parece un buitre dando vuelta a su presa con hambre, pero sin deseo o voluntad de devorar o apurar el banquete.

Y en ese tanteo o mareo, hemos ido del camino fácil -culpar el todo- al de ir por dosis -la autocritica de absolución- cuando deberíamos asumir el desafío con dureza y franqueza: a) perdimos porque, a pesar de hacer los mejores gobiernos, post dictadura Trujillo-Balaguer, en el ejercicio del poder nos desconectamos de la sociedad al dejar de ser un partido político -doctrina-ideología- para ser maquinaria electoral, b) el Comité Político suplantó al todo orgánico y los demás organismos -Comité Central y secretariado- fueron liturgias, Convidados de Piedra o, estribillos “corroboro”, c) se hizo irreconciliable la cohabitación de dos liderazgos y el relevo, más que un proceso dialéctico, se dio como una impostura de una fracción sobre otra -todo desde el ejercicio del poder, sin árbitro partidario y el partido frisado-, d) al descuidar, paulatinamente, el partido se dio un desface jerarquía-bases y para colmo el CP cayó también, indistintamente, reo ventajoso de los dos liderazgos hegemónicos e hicieron nicho en los poderes públicos y, de paso, desdibujando, en parte, la sustentación de base del partido por amigos, allegados, arribistas, actores de la “sociedad civil” y empresarios de la política; y e) encima de todos esos errores, queremos hacer un Congreso a usanza de los viejos tiempos como cuando el partido era de cuadros siendo ya es de masas y donde se impone hacerlo diferente -porque si hacemos siempre lo mismo, tendremos los mismos resultados- y ello implicaba, necesariamente y previo, consultar al todo y a partir de esa consulta, elaborar agenda, temática y el cómo hacerlo.

¿Qué significa tomar la derrota por los cuernos?

Primero, asumir la crítica y la autocritica por niveles de responsabilidades jerárquicas. Segundo, saber y estar convencido de que, en todo proceso político, alguien o algunos tienen -es ley de la vida-, como se dice, que “joderse”, pues es imposible salir todos ilesos o todos responsables para escurrir el bulto, hacer algunos cambios cosméticos o, peor, buscar un chivo expiatorio que, aunque sin nombrarlo, sería la suma justificación cuando sabemos que adjudicarle toda la culpa al que se fue ni es científico-objetivo ni tampoco serio o explicativo-crítico. Esa salida era inevitable; y todos los sabemos….

Entonces, tomar la derrota por los cuernos significa: 1) dejar que la democracia interna fluya, sin subterfugios ni atajaderas, 2) desterrar la cultura del dedazo, 3) dejar que el partido vuelva a ser partido -con sus líneas programáticas-estratégicas-tácticas, presencias y respuestas o propuestas hacia el seno de la sociedad-, 4) que, el líder, Danilo Medina, juegue su rol-papel de ente de equilibrio y garante de democracia interna, 4) fomentar un debate que procure una redefinición del partido que queremos -y ello implica, superar dos ficciones: “Comité de bases” y “Comité Intermedio” que, con algunas excepciones, en mayoría cabezones y que ya no responden a las nuevas formas y dinámica en que la sociedad y los jóvenes se vinculan a las organizaciones políticas o de otra índole, 5) que los miembros del CP que ya han anunciado su retiro voluntario -por las razones que fueren-, que lo hagan, 6) que planifiquemos y rediseñemos el partido con el cual pretenderemos volver al poder, pues si es con el que tuvimos me temo que lo de “Sangre nueva” se quedará en eslogan y entre nosotros mismos, 7) que se entiendas, de una vez, que el partido en el exterior no puede concebirse ni organizarse a partir de esquemas preconcebidos por “teóricos”-jerarquías que no conocen las dinámicas ni las peculiaridades de las sociedades donde viven, trabajan y se integran los dominicanos en el exterior ni de cómo, una vez fuera del país, los nacionales se apropian o asumen culturalmente la política vernácula para hacerla viable y beneficiosa para ellos -se impone Conferencias de seccionales-; y 8) que, en los programas de gobierno se defina, claramente, la relación representantes oficiales -embajadores, cónsules y demás funcionarios- con las comunidades trasnacionales, pues, al menos el PLD, no ha tenido una política sostenible ni de promoción efectiva de sus realizaciones de gobierno en el seno de esa comunidades, y esa es una falencia a superar.

Y finalmente, que, tanto el próximo presidente del partido como el secretario general -además de no aspirar a ser candidatos presidenciales -como dijera el líder y expresidente Danilo Medina- deben de estar claro que deberán ser dirigentes a tiempo completo y al servicio exclusivo del partido, y si alguien no esta o no se siente comprometido a ello, que no aspire, porque, esta vez, creo, se será tajante y exigente en eso.

Por último, entendámoslo: la derrota fue nuestra, así como las victorias -no busquemos chivos expiatorios foráneos o que ya se fueron-, pasemos la página una vez salgamos de este IX Congreso, y miremos-avancemos hacia el partido nuevo que debemos construir para volver a plantearnos volver al poder. ¡No nos desenfoquemos con excusas y cuentos chinos!  ¡Digámonos la verdad y asumamos las consecuencias! ¡Construyamos un nuevo partido! ¡Renovado, activo y combativo!

Por Francisco S. Cruz