Luis Abinader y el cambio prometido

Introducción 

1.- Las ciudadanas y los ciudadanos dominicanos, fueron convocados para el domingo 5 de julio en curso, 2020, ir a las urnas, y al abrir estas resultó  ampliamente favorecido el PRM, sus aliados y su candidato presidencial.  Estos levantaron como consigna principal el cambio, eslogan que motivó e impulsó la voluntad popular.

2.-  Por una u otra causa motivadora, el cambio fue lo que sirvió  para que los votantes se volcaran a sufragar mayoritariamente por los candidatos del PRM y aliados.

3.- Una gran cantidad de personas con calidad para votar no fuimos a las urnas, porque no creíamos en los mensajes de los candidatos, en sus partidos ni en los  programas presentados. El cambio enarbolado por el PRM, lo vimos pura y simplemente como una frase política para cautivar y atraer votos.

I.- Los luchadores democráticos, al lado de las masas, por el cambio  

4.- Porque una gran mayoría del pueblo dominicano expresó  su voluntad política motivada por el cambio, las mujeres y los hombres del país con vocación democrática estamos en el deber de apoyar cuantas medidas tome el nuevo gobierno y, además, estimularlas  para que los cambios giren en torno a transformaciones sentidas por las masas populares.

5.- Las decisiones políticas, económicas y sociales urgentes para el pueblo, hay que recibirlas con ánimo y, además, motorizarlas hasta que las mismas sean realidades.

6.- La presencia de personas con arraigadas ideas democráticas, al lado de las masas les  generan confianza y decisión para hacer firmes sus reclamos de cambios sociales favorables para la comunidad en general.

7.- Es un compromiso permanente de los demócratas sinceros,  orientar a las grandes mayorías nacionales para que con vehemencia y calor hagan que se ejecuten las decisiones de amplio contenido social que lleguen a modificar la estructura socioeconómica del país.

8.-  Los segmentos sociales más consecuentes y comprometidos con las mejores causas deben mantener contacto con los sectores populares, formando bloques y estructuras unitarias de acción, para demandar el cumplimiento de cuantas promesas fueron hechas y llevaron al pueblo a confiar en un cambio en la sociedad dominicana.

9.- Al hacerle compañía a las masas y  orientarlas correctamente, impide que sean desviadas en sus pretensiones y pierdan la correcta orientación, porque  los sectores oprimidos se desaniman  si caen en el despiste.

10.- El trabajo social en el seno del pueblo, forma parte del deber que asumen aquellos que  hacen del accionar político renovador una obligación, un compromiso de por vida para la liberación de la humanidad entera de toda clase de opresión material y espiritual.

11.- Ponerse al lado de los marginados de la sociedad es consagrarse a su lucha, sin importar las circunstancias ni la naturaleza de sus pretensiones. Es meterse de cabeza en las interioridades de los asuntos que les atañen y enfrascarse en sus afanes para que resulten triunfadores.

12.- Piensan en el porvenir los grupos humanos que en cada sociedad atrasada y dominada por los  intereses extranjeros,  tienen como objetivo político cambiar la situación de atraso por una de progreso. El adelanto,  el ascenso, el desarrollo es el fin a lograr por las fuerzas motrices que se comprometen con las transformaciones, el florecimiento y la renovación.

13.- Comportarse como bombero apagando una chispa que puede servir para dinamizar a las masas  dormidas,  no corresponde a los sectores políticos y sociales de pensamiento democrático. Estimular, activar, avivar a los pobres es misión de los que actuando al lado de las masas, hacen de sus acciones  verdaderos generadores  de energías y garantía de éxito.

14.- Como aliados de los cambios que ejecute el próximo gobierno, estarían las mujeres y los hombres sensibles del país. Solidaridad, causa en común con los cambios que se pongan en marcha. Lo  único que hay que reclamarle a Luis Abinader, es que las modificaciones estructurales sean en provecho de lo que se llama pueblo.

15.- Todos aquellos que se  identifican con el progreso social, y  han  elevado su voz en procura de que la mayoría del pueblo dominicano disfrute de una existencia digna, tienen la oportunidad de desplegar labor tesonera y de vanguardia para materializar iniciativas con el fin de que el cambio no se quede como consigna de campaña.

 16.- En ningún momento, nunca  deben perderse  los espacios políticos para las fuerzas impulsadoras de  la renovación ponerse en contacto con las masas, trillando el camino que ha de conducirlas a alcanzar el cambio ofrecido y deseado.

17.- Cuantas veces los grupos defensores del statu quo hablan de abrir un espacio por donde puede comenzar un cambio, los luchadores democráticos deben ser los primeros en dar los pasos iniciales y tomarles la palabra para que de inmediato comience el proceso de renovación. Procede salir de  inmediato a los fines de darle vida a los ofrecimientos de campaña.

18.- En apoyo del cambio prometido deben moverse, impulsadas por sus más calificados dirigentes,  las organizaciones de masas más representativas del país. Lograr el cambio sería como un  nuevo amanecer; hacerse un nuevo día y como si volviera a salir la luz para el país.

19.- El impulso de las masas populares cobra más poder cuando están en contacto con mujeres y hombres probados en la batalla por las causas que propugnan por la liberación de los oprimidos. Las posibilidades de cambio no deben quedar en simples expectativas y promesas.

II.- Luis Abinader debe honrar el cambio

20.- La actual coyuntura que vive el país  es oportuna  porque el pueblo dominicano tiene la posibilidad de  reclamarle al candidato presidencial triunfante en las pasadas elecciones, licenciado Luis Abinader, que haga honor al cambio prometido tomando decisiones renovadoras, las que serían altamente bienvenidas.

21.-  El cambio de la pasada campaña electoral, y por el cual votó la mayoría del electorado, se conecta con el deseo de solución que reclama la población dominicana ante la crisis económica, social y sanitaria que nos golpea.

22.- Luis Abinader,  candidato y ahora presidente electo,  durante todo el curso de la campaña electoral  utilizó como promesa a cumplir, el cambio, pero sin desarrollar en qué consistía, pero en política cambio es eliminar lo viejo por lo nuevo,  transformar, modificar lo vigente.

23.- Es de esperar,  y en esa línea el pueblo entero debe estar de acuerdo,  que el cambio por el cual voto el 52.52 por ciento  de los electores  por el PRM y Luis Abinader,   sea para transformar la  decadente   organización económica del país, y así romper las viejas estructuras que aniquilan, oprimen y asfixian al pueblo.

24.- En caso de que se materialice el cambio prometido por Luis Abinader, este llegaría, en lo adelante, a contar con  más apoyo que el que recibió en las votaciones del 5 de julio en curso, Luis, sería visto como un hombre de palabra que cumplió con su promesa de cambiar, o darle inicio a la modificación del actual orden social injusto y degradado en lo social, ético y moral.

25.- El cambio, si se produce, llegaría como un aliento,  un respiro, algo así como un empuje emocional para nuestro pueblo, ante el descorazonamiento, el hundimiento, la desmoralización y desdicha que representa la COVID-19.

III.- Armarnos de optimismo ante el cambio

26.- Debemos armarnos de optimismo; permanecer entusiasmados; confiar en los posibles éxitos con la promesa del cambio. No vamos a estar por anticipado  desilusionados por la trampa que pueda resultar el cambio. La posición nuestra debe ser la de  comportarnos confiados. Debemos apostar a que el cambio se  dé  y  vamos a estar ahí, sin reclamar ni esperar nada, simplemente cumpliendo con nuestras ideas que propugnan por cambios, sin importar quién los haga y proponga.

27.- La victoria del  cambio fue realidad por el apoyo electoral  de la gran  parte del electorado, y el triunfo  debe ser honrado con el cumplimiento de lo prometido. Acatar  la voluntad del pueblo hay que interpretarla como honrar lo acordado entre el presidente  y los votantes.

28.- Está equivocado aquel que crea  es recortar las ideas progresistas, sucumbir ideológicamente, capitular, o transigir con los adversarios ponerse a marchar al lado de  las masas en apoyo de medidas limitadas.

29.- He hecho los diversos razonamientos con relación  al cambio, pero  no quisiera pensar que nuevamente el pueblo dominicano resulte estropeado en su buena fe, vilmente engañado y decepcionado.

 Autor: Ramón Antonio Veras