“Lost”, a diez años del final de la serie que nos marcó la vida

Esta vez no voy a adelantar una serie, o recomendar alguna producción, como hago todas las semanas. Hoy quiero compartir con ustedes, los que fueron fanáticos de Lost como yo, la experiencia de haber disfrutado la historia que dio inicio a la adicción por las series. Porque nos sorprendió y nos atrapó sin pedir permiso. Nada fue igual después de Lost y, aunque en ese entonces no lo sabíamos, nos tiramos de cabeza. Con solo ver el el piloto (primer episodio), ya no había forma de abandonar, había que seguir hasta al final. Y si alguno nos decía que no se había enganchado, lo poníamos en el bando los otros, nuestros enemigos en el mundo series.

En una época en la que las plataformas de streaming no existían, la producción creada por ‎J.J. Abrams‎ y ‎Damon Lindelof llegaba a la pantalla de la televisión para revolucionarlo todo. Y cuando decimos todo, nos referimos justamente a todo. Ya nunca más nuestro vínculo con las series sería el mismo. Todas las formas de consumo de ficciones cambiarían por completo y comenzaríamos a exigir “series a la carta”.

Lost se estrenó en septiembre de 2004 con el recuerdo todavía latente de los aviones del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. Esta serie relataba la historia de los sobrevivientes de un vuelo en una isla llena de misterios y en la que el espectador se preguntaba cómo habían podido salvarse tantas personas luego de que la aeronave se partiera en dos y aterrizara de emergencia en la orilla del mar. Pero que el árbol no tape al bosque: la serie se merecía una oportunidad y nosotros se la íbamos a dar.

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