¿Les digo algo?

Por: NEXY DE LEóN

 

Subversiva, resuelta, justa, crítica, enérgica, acuciosa, intuitiva, analítica, emotiva, bondadosa, inteligentísima, culta, educada, amantísima, fiel, rebelde, humilde, sencilla, buena, frágil, amistosa, son adjetivos inherentes a la personalidad de la humanista y educadora Ivelisse Prats de Pérez.

El país no será el mismo sin la presencia de doña Ivelisse, como ha pasado con Gregorio Luperón, Manolo Tavárez, José Francisco Peña Gómez, Aniana Vargas, Juan Bosch, Nelson Ceballos, entre otros insignes dominicanos que dejaron como ejemplo sus huellas de nobleza y rectitud a las venideras generaciones.

Durante más de cincuenta años la sociedad fue consciente de que contaba con una mujer política y maestra aliada de sus luchas y afanes por construir un país fundamentado en un Estado Democrático y de Derechos donde el ciudadano fuese considerado sujeto con prerrogativas.

Ivelisse, feminista revolucionaria y maestra, influyó con sus ideas y participación en las luchas y las protestas de los años aciagos vividos en el país por el irrespeto a los derechos humanos, civiles, políticos, culturales y ambientales, comportándose como una guardiana de la consecución de esas aspiraciones.

José Francisco Peña Gómez, Ivelisse Prats y Hatuey De Camps fueron un trinomio colosal de las ideas progresistas y democráticas desde la dirección del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), introduciendo en la sociedad conceptos de justicia, equidad, libertad como factores esenciales de la soberanía de las naciones.

Cuando el líder del PRD hablaba de ella lo hacía henchido de orgullo. En una ocasión dijo que “el PRD era el único partido que tenía una extensa cantera de líderes que podían llegar a la presidencia de la República o donde quisieran, Ivelisse Prats, Hatuey, Milagros Ortiz Bosch…”

Hacia 1978, la Juventud Revolucionaria Dominicana era una de las ramas más activas de esa organización política. Los jóvenes militantes, ebrios del espíritu contestatario que les animaba entonces, organizaban con doña Ivelisse, la eterna maestra, talleres de formación política para los periodistas del país.

Interesada en la educación y formación de la juventud en todos los órdenes de la vida, especialmente en la política, tenía montada la Escuela de Cuadros del PRD, donde impartían clases intelectuales de la entidad política, muchos independientes y hasta de organizaciones adversas.

Ivelisse, maestra y gremialista, fundó la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y asumió con pasión la tarea de motivar el crecimiento humano y las reivindicaciones del sector educativo.

En la década de los 80 produjo el programa de televisión La Voz del Maestro, dedicado a ventilar los temas educativos, la realidad del maestro, la docencia y los proyectos formativos del país.

Por ese espacio pasaron los más prominentes educadores y docentes en capacidad de aportar con sus ideas o experiencias al avance de la educación dominicana.

El intro del programa era la canción de Patxi Andión titulada El Maestro, cuyos versos “con el alma en una nube y el cuerpo como un lamento viene el problema del pueblo viene el maestro” emocionaban hasta las lágrimas a la maestra al contrastar las letras con las precarias condiciones del educador dominicano.

“Quise hacer más”, dice su epitafio. Así fue, Ivelisse no rehuía compromisos, ni incumplía sus promesas. Podía pasar el tiempo, pero siempre honraba su palabra.

¡Descanse en paz junto a Hostos, Salomé y los más grandes maestros de la humanidad! ¡Amén!