La ira por la brutalidad policial aviva la tensión en Colombia

COLOMBIA.-La ira por la brutalidad policial contra Javier Ordóñez, un abogado que murió tras recibir descargas de pistola taser cuando suplicaba a los agentes que se detuvieran, ha avivado una llama que en Bogotá venía acumulada desde las protestas de 2019 y que, entre otras cosas, había paralizado la pandemia.

Diez personas murieron y 248 resultaron heridas, 66 de ellas por armas de fuego, durante los enfrentamientos con la policía en protesta por la muerte de Ordóñez: “Una masacre contra jóvenes”, en palabras de la alcaldesa de la capital colombiana, Claudia López.

La regidora aseguró que “hay evidencia sólida en al menos cuatro sitios de la ciudad del uso indiscriminado de armas de fuego por parte de miembros de la Policía atentando contra la vida de nuestros jóvenes”.

El hecho eleva la tensión entre el Gobierno central y el local por el manejo de la violencia. “Señor presidente Duque, usted es el comandante en jefe de la Policía, le ruego que ordene a sus miembros que no usen armas de fuego. Esa instrucción se desconoció ayer”, dijo López visiblemente molesta.

Durante más de ocho horas, la capital colombiana vivió un escalamiento de disturbios que empezaron con pedreas e incendios a los Comandos de Acción Inmediata de la Policía (CAI), siguió con una batalla con gases lacrimógenos y destrozos al transporte público.

tanquetas del Escuadrón Antidisturbios que repelían a los manifestantes y disparos que acabaron con la vida de varios jóvenes.

Los vídeos que circulaban por las redes sociales en la larga noche de miércoles avizoraban que habría muertos y estos se fueron confirmando en la madrugada en los hospitales de la ciudad.

La mayoría de las víctimas mortales fueron jóvenes alcanzados por disparos en la calle. Uno de los casos más impactantes fue el de Cristian Hernández, que según su familia volvía de trabajar y recibió un impacto de bala en la cara y murió en la calle, como quedó grabado.

O el de Jaider Fonseca, de 17 años, que murió tras cuatro disparos mientras participaba en las manifestaciones y el de Julieth Ramírez, una estudiante de psicología e inglés de 19 años, víctima de una bala perdida, entre otros.

El Gobierno de Iván Duque no había aclarado este jueves al mediodía de dónde provinieron esas ráfagas.

En la tarde del miércoles las palabras del presidente causaron indignación cuando dijo que había visto “hechos dolorosos el día de hoy pero hemos visto también la actitud gallarda, férrea, no solamente de los comandantes de la policía sino también del señor ministro de la Defensa y de toda la institucionalidad para que se hagan las investigaciones”

FUENTE: EL PAIS.

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