Fortalecer a las mujeres, ellas son el futuro de un mundo mejor

Por:  Araceli Aguilar Salgado 

 

La situación de América Latina y el Caribe nos muestra un escenario económico, político, social y ambiental incierto que coloca a la región ante la oportunidad para transformar la trayectoria de su desarrollo, superando las desigualdades y la brecha existente entre los avances que han significado las legislaciones y la realidad cotidiana de las mujeres.

El desarrollo humano sostenible constituye hoy un imperativo de supervivencia, para lograrlo es necesario involucrar a las instituciones y a la ciudadanía, hombres y mujeres empeñados en un mismo fin.

La participación de la mujer en el ámbito económico social y ambiental como dimensiones del desarrollo sostenible es un objetivo irrenunciable para garantizar la perpetuidad del planeta, por el protagonismo que representa su actuación en la vida política, económica y familiar 

La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y capaces de desarrollarse de forma sostenible. Además, está demostrado que el empoderamiento de las mujeres estimula la productividad y el crecimiento económico, conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas son tareas pendientes de nuestra época y constituyen el mayor desafío en materia de derechos humanos del mundo.

Desafortunadamente, aún queda mucho recorrido para alcanzar la plena igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, por ello es de primordial importancia acabar con las múltiples formas de violencia de género y que el acceso a la educación y a la salud de calidad, a los recursos económicos y a la participación en la vida política sea igualitario tanto para mujeres y niñas como para hombres y niños, también es fundamental lograr tanto la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo como a posiciones de liderazgo y la toma de decisiones a todos los niveles.

Por ello es de primordial importancia acabar con las múltiples formas de violencia de género y que el acceso a la educación y a la salud de calidad, a los recursos económicos y a la participación en la vida política sea igualitario tanto para mujeres y niñas como para hombres y niños, también es fundamental lograr tanto la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo como a posiciones de liderazgo y la toma de decisiones a todos los niveles.

Sin embargo, las desigualdades entre los géneros están muy arraigadas en las sociedades, las mujeres no tienen acceso a un trabajo decente y se enfrentan a la segregación ocupacional y a las diferencias en los salarios por su sexo, a veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud, las mujeres de todas las regiones del mundo son víctimas de violencia y de discriminación y están mal representadas en los procesos de la toma de decisiones, problemáticas como la violencia contra las mujeres, la desigualdad de género y la brecha salarial constituyen algunos de los mayores desafíos en materia de derechos humanos del mundo.

Mucho antes de la llegada del COVID-19, otra pandemia se esparcía en todo el mundo: la violencia contra las mujeres, en el mundo, el 35 % de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia física o sexual, en el mayor de los casos, por parte de su pareja, ya sea en el hogar, en la calle o en los conflictos armados, la violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos de proporciones pandémicas que ocurre en espacios públicos y privados”, en base a reporte  de las Naciones Unidas.

Más allá de las problemáticas que han empeorado debido a la pandemia, esta crisis sanitaria mundial ha demostrado claramente el rol fundamental que las mujeres han tenido en la lucha contra la COVID-19, desde el trabajo de doctoras, enfermeras y personal sanitario que trabajan en primera línea, hasta el ingenio de científicas y su papel fundamental en el avance del conocimiento sobre el coronavirus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas y la vacuna.

Se debe de erradicar la problemática a la violencia de género que se encuentra en la falta de conciencia de la mujer sobre el rol que tiene en la sociedad, el empoderamiento de la mujer significa desde nuestro paradigma, ayudar a las mujeres a tomar conciencia de la enorme influencia que tienen sobre el cambio social en su comunidad, en el proceso de organizarse para atenderlas, las mujeres van ganando en la adquisición de capacidades, conocimientos, poder de gestión y de decisión, es lo que se deben tener más mujeres líderes para que la economía de un país, del mundo se fortalezca y para que la sociedad evolucione.

La sociedad debe crear conciencia, conexión y acción en la mujer misma que es un ser, un agente de cambio para el mundo, ella es un legado de amor, ella está convencida del gran papel fundamental que tiene en la transformación de su entorno individual y colectivo, con el fin de mejorar la posición familiar y social, así como también la igualdad entre los géneros no es sólo un derecho humano básico, sino que su logro tiene enormes ramificaciones socioeconómicas, fortalecer a las mujeres es dar un impulso a las economías florecientes, a la productividad y al crecimiento.

“La libertad se aprende ejerciéndola”. Clara Campoamor 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista

y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.