El Teatro Nacional abre su telón formalmente

SANTO DOMINGO.-La reapertura. Durante el espectáculo, que contó con la participación de bailarines y músicos actuando en vivo, estos artistas volvieron a hacer lo que mejor saben hacer en escena.

De manera formal, el Teatro Nacional Eduardo Brito abrió sus puertas la noche del jueves con el espectáculo “50 Minutos de Danza y Música. La Gran Reapertura”, bajo medidas protocolares de distanciamiento físico.

La función, que dio un respiro al espectador tras el cese de las actividades artísticas en vivo a inicios del año, contó con la participación de destacados bailarines y músicos en vivo de diferentes instituciones de danza oficiales y privadas, como la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, Ballet Concierto Dominicano, Escuela Nacional de Danza, Endanza Juvenil y los primeros bailarines, Maykel Acosta, del Ballet Nacional Dominicano, y Lisbel Piedra, de Ballet Concierto Dominicano.

El evento, que además contó con el apoyo del Ministerio de Cultura, del Patronato Dominicano por la Danza y de la Fundación Sinfonía, mostró piezas de danza clásica, neoclásica y contemporánea, así como obras de coreógrafos nacionales y extranjeros, entre ellos Annabelle López Ochoa, Michael Foley, Carlos Veitía y Stephanie Bauger.

El repertorio musical incluyó Meditación de Thais, de Jules Massenet, con Militza Iankova, violinista, y Elioenai Medina al piano. También, Va Pensiero (Coro de los Esclavos Hebreos) de la Opera Nabucco, de Giuseppe Verdi, con 18 voces del programa de Jóvenes Cantantes de la Fundación Sinfonía.

Esta entrega, que además incluyó otras puestas en escena como “Danzón” o “A tres híbridos”, da pie a otras funciones, que en lo adelante el Teatro Nacional anunciará.
Distanciamiento físico. Como era de esperarse, los colaboradores del Teatro Nacional asistieron al espectáculo de “50 Minutos de Danza y Música.

La Gran Reapertura” durante su estadía en sus instalaciones.

En esta ocasión no solo se le indicó al público dónde estaban sus asientos. Desde antes de entrar al teatro el espectador era conducido hasta su asiento por un personal.

Lo mismo ocurrió a la salida, el público partió por turno, justamente cuando se le indicaba que debía hacerlo para evitar aglomeraciones en el pasillo.

De igual forma, el civismo que acostumbra a tener el público que asiste al Teatro Nacional estuvo presente y eso hizo que las medidas de distanciamiento programadas por la entidad artística y cultural fluyera sin ningún contratiempo.

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