El rosario de los fupuistas…

Por: ​​Francisco S. Cruz

Hace poco un izquierdista de derecha -para más señas: vate y fupuista-, en un artículo cargado de extravíos y maromas en el afán de explicar el recorrido vital o génesis de las corrientes y grupos que han hecho eclosión en la historia del PLD. Por supuesto, el referido izquierdista de derecha, centra su artillería en el líder pragmático o de “campo” que, en su opinión, finiquitó, primero, “el rol histórico” del partido y después destronó al visionario y conceptuoso líder que tuvo que dejar al “viejo partido” para armar, en un santiamén y mediante una operación relámpago -que ni siquiera su otrora dueño se enteró del trastrueque (¡vaya “germen”!)- una franquicia o agencia de empleos que llaman Fuerza del Pueblo que, dicho sea de paso, con todo rigor “doctrinario” (¿?) y cambio de nombre, pactó una alianza con el PRM y aunque su líder quiso vender el discurso de que ganaba -julio-5 2020- en una improbable segunda vuelta o balotaje -“dos millones de votos”- cuando todo el mundo sabía, menos sus incautos seguidores, que el padre del trasfuguismo tenía como candidato al actual presidente.

 Pero el rosario de los fupuistas, además “del salto con garrocha” que protagonizó su líder -dejar con la mano en la cabeza al dueño y presidente de una franquicia-, es de antología pues han hecho un ritual del cliché propagandístico de que se fueron del PLD “…por el abandono de sus principios fundacionales”; y uno se pregunta, pendejamente: ¿ese “abandono” fue un resultado o adquiere categoría factual-espontánea a partir de la renuncia? En otras palabras, esos filósofos nos quieren vender la idea que, algo es bueno mientras somos parte de ello, y que pasa a ser malo desde que ya no somos parte de aquello. ¡Vaya filósofos del repentismo!

 No obstante, y en apego a la verdad, no había visto que alguien, incluso un líder, se vaya de un partido -por las razones que alegan- y no dejen el rosario -estrategia- de querer sonsacar los miembros del partido del que abandonaron alegando lo peor (que algún psiquiatra lo explique). Por ello, tengo la certeza de que el rosario-estrategia oculta dos verdades-objetivos: a) el ego-ambición de su líder de ser candidato eterno (¿lo irán a embalsamar?); y b) que su líder y franquicia no encuentran otro nicho, para engrosar las filas de su entelequia-agencia, que aquellos peledeístas que quieran olvidar la visceral oposición que hizo a su otrora  partido y gobierno.

Y si hay una vara -síntesis- nacional para medir a ambos líderes: es auscultar en dos hechos irrefutables: Contracto Barrick Gold (97%/3%) y el 4% para educación. Esa pizarra no miente y los retrata.

 

El autor es político y ensayista