El PLD y el ritual del Águila real.

Por: Francisco S. Cruz

Según algunos periodistas forenses -más viejos adversarios políticos del PLD disfrazados de “hacedores de opinión pública”-, “políticos de la secreta”, “mulas” viejas que echaron dientes y garras bajo la sombra del más ético e impoluto de nuestros líderes -el profesor Juan Bosch-, pero que hicieron piruetas oscuras en Harley-Davidson-Laboratorios clínicos; y en paralelo, cronistas-intelectuales beneficiarios, directa o indirectamente por el heredero político de Joaquín Balaguer, pretenden -¡todos al unísono!- levantar el acta de defunción del PLD como un hecho consumado y que sólo está, según sus deseos, en la liturgia o unción de los Santos óleos.

Sin embargo, y para sorpresa de ellos, no saben que el PLD, al contrario, está agotando el clásico trajinar del Águila real cuya metamorfosis -dialéctica-existencial o de sobrevivencia- se define en dos palabras claves: “decisión y proceso”, es decir, el ave, debe decidir, llegada una edad precisa, que,  si “….decide pasar por el proceso doloroso de renovación, tiene que aislarse en lo alto de una montaña y golpear su pico contra las rocas hasta que caiga por completo, después esperar a que le crezca, arrancar una por una sus uñas y con las nuevas debe quitar todas sus alas para que le nazcan nuevas. Por fin, renovada, el águila puede vivir 30 años más” surcando los cielos y, como hablamos del PLD, brillando en el firmamento nacional hasta completar la obra redentora que le trazó su líder histórico, el profesor Juan Bosch.

Entonces, sería de mucha utilidad que sus adversarios no canten victoria confundiendo una etapa decisoria y dolorosa con la muerte cuando se trata de renovación -IX Congreso- y alzar el vuelo, de nuevo, con nuevas alas, pico y plumaje y ya ligero de equipaje pero decidido a continuar su trayecto de institución o partido-escuela que, en 20 años de gobierno, con más luces que sombras, no encuentra parangón en realizaciones tangibles con énfasis, los últimos ocho años (2012-2020), en la agenda social e histórica acumulada que, a pesar de errores y extravíos -criticable-condenable, cierto-, es lo que se quiere borrar de la memoria colectiva en la afanosa tarea de endilgarle la suma de una anomia histórica-estructural (corrupción pública-privada e impunidad) y cuyo andamiaje jurídico-político, de los últimos 20 años, prácticamente, lo diseñó y conceptualizó el que tiene un canto de la sábana del poder en una maniobra-transacción de canje de impunidad, por infinita sed de venganza, transfuguismo y ego herido, a cambio de coadyuvar a impedir el ritual del Águila real que vive el PLD….

Pero se equivocan de cálculo, porque si se observa bien, el PLD no nació de una transacción chueca ni como bisagra-vagón de nadie; al contrario, se construyó como escuela-política y coronó su vocación de poder como ningún partido en el país, logrando la triple hazaña de sobrevivir a su líder fundador, hacer la transición-relevo de los grandes líderes nacionales y romper la barrera de ser el único partido en gobernar 16 años corridos en nuestra historia contemporánea, y eso será difícil sepultar y más cuando un partido se concibe como instrumento de un pueblo y no del designio, correcto o equivocado, de sus líderes…

Señores, escríbanlo, el PLD, a pesar de la hora difícil, de vientos, turbulencias y tempestades, no perecerá porque, como escribiera su líder histórico y cuentista universal, es un instrumento político, de lucha y redención, del pueblo dominicano y cuando se haga el balance y se saquen las cuentas -de las realizaciones-, saldrá favorecido con creces… (y también su gobernante y líder más aventajado que le cambió el rostro a la gente para bien -Danilo Medina-). ¡Ya lo verán!

El autor es periodista