Periodico Digital Impacto Libre: Noticias, actualidad, álbumes, debates, sociedad, servicios, entretenimiento y última hora en Republica Dominicana y el mundo.

El FBI investiga a un senador de EEUU que vendió acciones tras una reunión con la Casa Blanca sobre el coronavirus

El republicano Richard Burr anuncia su dimisión como presidente del Comité de Inteligencia del Senado, uno de los puestos de más poder de la Cámara estadounidense

En una decisión excepcional, un juez ha autorizado a la policía de Estados Unidos a tomar posesión del teléfono móvil del senador republicano Richard Burr, uno de los legisladores más influyentes del país, como parte de la investigación por su presunto uso de información privilegiada para enriquecerse con la crisis del coronavirus.

Este jueves, Burr ha anunciado inesperadamente que dimite de la presidencia del Comité de Inteligencia del Senado, uno de los puestos con más poder de esa cámara. «Hemos acordado que su decisión es lo mejor para el Comité», ha declarado el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell.

Burr no es el único senador del partido en el Gobierno que llevó a cabo operaciones bursátiles que le beneficiaron en los días previos a la explosión de la pandemia en EEUU. Según informaron las web de periodismo de investigación ProPublica y la radio NPR -el equivalente de Radio Nacional en Estados Unidos-, el pasado mes de febrero el senador, su esposa y su cuñado empezaron a vender acciones mientras Burr estaba afirmando públicamente y en artículos de opinión enviados a los medios de comunicación que la situación estaba bajo control.

Al mismo tiempo, el senador declaró a un grupo de donantes que habían pagado 10.000 dólares (9.200 euros) por reunirse con él que la crisis del coronavirus iba a ser «como la gripe de 1918», en la que murieron unos 50 millones de personas, es decir, aproximadamente un 3% de la población mundial.

Solo el 13 de febrero, Burr y su esposa, Brooke Fauth, realizaron 33 ventas de acciones diferentes en las que se desprendieron de valores por entre 628.000 y 1,27 millones de dólares (de 582.000 a 1,18 millones de euros). El cuñado de Burr, Gerald Fauth, que trabaja en el Comité Nacional de Arbitraje vendió entre 97.000 y 280.000 dólares (de 90.000 a 260.000 euros) en acciones.

OTROS ESCÁNDALOS

Burr es uno de los tres senadores que en 2012 votó contra a ley que prohibía a los legisladores de EEUU usar la información que han obtenido en el ejercicio del cargo para decidir si compran o vender activos financieros. Aunque su caso no es único. Ni, tampoco, el más extremo. Kelly Loeffler, senadora republicana por Georgia, vendió 3,2 millones de dólares en acciones (3 millones de euros) después de una reunión a puerta cerrada con altos cargos del Ejecutivo en la que fue informada de las consecuencias económicas de la Covid-19.

Loeffler también compró acciones de la empresa Citrix, que fabrica software empleado en teleconferencias, un sistema de comunicación que se ha disparado por el confinamiento del coronavirus, y cuyo valor ha subido un 40% desde que llegó la pandemia. En ese tiempo, el índice Standard and Poor’s de las grandes empresas de EEUU ha caído un 20%. El caso de Loeffler es, además, más curioso porque su esposo es Jeffrey Sprecher, el presidente de la Bolsa de Nueva York.

Otro senador que vendió acciones justo antes de la llegada del coronavirus es el también republicano David Perdue, que también compró valores de la empresa DuPont, que fabrica trajes de protección especial (los llamados EPI) cuya demanda se ha disparado entre el personal médico. La demócrata Diane Fenstein también ha sido acusada de llevar a cabo acciones similares.

Los escándalos de los senadores se producen en un contexto de creciente politización del coronavirus. La atención hoy ha estado centrada en la Cámara de Representantes, donde testificaba Rick Bright, que fue cesado hace tres semanas del cargo de director de la Autoridad para el I+D en Biomédica, el principal grupo de investigación público en EEUU para una vacuna contra la enfermedad. Bright ha acusado al Gobierno de Donald Trump de destituirle como represalia por sus repetidas alertas acerca de la falta de preparación del país para hacer frente a la pandemia.

Pocas horas antes, fuentes de Washington habían filtrado al diario ‘The Wall Street Journal’ que China e Irán habían robado información de empresas e instituciones públicas estadounidenses sobre la lucha contra el coronavirus.

Fuente │El Mundo

Share:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp

Entradas relacionadas