Dos hechos y una “encuesta”.

Los días 10 y 11 de este mes de junio, el país conoció dos noticias, una detrás de la otra, a saber: a) el candidato Luis Abinader, sorpresivamente, anuncia al país que ha sido contagiado de coronavirus; y b) los Estados Unidos piden, en extradición -bajo acusación de narcotráfico y “vínculos con el cártel de Sinaloa”-, al excandidato y dirigente del PRMYamil Abreu Navarro. Se podría decir, para el PRM, que les llegaron dos noticias malas o desfavorables en medio de una campaña electoral signada por una pandemia global y justamente cuando su candidato venía descendiendo en las encuestas y a nivel de percepción pública.

Sin embargo, ¡oh sorpresa!, una “encuesta” -la Gallup-Hoy– hecha, según ese medio, del 12 al 16 del corriente mes arroja -lunes 22 de junio-, el “hallazgo” de que el candidato Abinader ganaría en primera vuelta con el 53.7%, con lo cual deja entrever que dos noticias malas o desfavorables, para un candidato y un partido, operaron, entre dos o seis días después, para posicionarlo mejor. ¿Se podrá creer ese milagro?

La primera lectura, de semejante “hallazgo”, es que, podría ser posible que, una, de las dos noticias -la de Abinader contagiado-, le haya generado, momentáneamente, una suerte de compasión o victimización publica -fenómeno que no creemos se dio-, y que siendo hipotéticamente así, le generaría unos cuantos puntos; pero, cómo explicar que esa combinación de noticia -el pedido, por narcotráfico y “vínculos” con un cártel de droga, de uno de sus dirigente- lo dispare a casi 19 puntos porcentuales por encima de su más cercano adversario-candidato, cuando hasta hace poco otra firma encuestadora daba un empate técnico entre Abinader y Gonzalo, después de que el primero venía puntero.

Definitivamente, aquí, en dicha encuesta-“hallazgo”, algo falló, que puedo ser: la lógica de lo que general y universalmente se estima o considera desfavorable o, el “sociólogo-mercadólogo” que hizo el diagnóstico-“hallazgo” que, además de haber sido “bondadoso”, fue también psiquiatra social capaz de interpretar o deducir que un país pueda inclinarse, si tomamos la segunda noticia, por transitar, consciente, bajo pandemia y feliz, por una carretera de peligros y abismos. Es lo que se podría llamar una “encuesta”-fotografía de un país suicida, ¿no?

Decimos lo anterior, porque si de dos noticias malas o desfavorables -el contagio de Abinader y el pedido de extradición, por narcotráfico, de un dirigente del PRM- generan y disparan porcentualmente a un candidato, entonces es que este mundo va patas arriba; o que -y es lo más seguro-lógico-, tratándose del sociólogo y del referido psiquiatra, también podría ser que estemos ante una realidad política-electoral que se quiere inducir (algo que ya se viene ensayando con Luis-Leonel). Esto último, podría estar más cerca de una lectura real y de lo que la referida “encuesta” persigue: reposicionar, artificiosamente, a un candidato que viene en caída libre.

Lógicamente, nadie está obligado, y menos un país, a apostar por un posible abismo; aunque por compasión, ese mismo país, sea sorprendido en su buena fe. Sin embargo, lo de Yamil Abreu Navarro, ¿quién lo puede premiar o elevar a un hecho positivo o favorable a una candidatura y a un partido? ¿O es que, los que hicieron y financiaron la “encuesta” de marras, nos creen locos o suicidas?

Por favor, no insulten, al menos, tan groseramente, la inteligencia de este pueblo…, o, mejor dicho: ¡qué le habremos hecho, como país, a tan próspero oligopolio periodístico!

Por Francisco S. Cruz