Disciplina, reto para todos ante la COVID-19

Confieso que, a estas alturas, creía que en La Habana habrían disminuido más los números de contagiados por la COVID-19. Sin embargo, al escuchar este martes, 15 de septiembre, al Doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, en su conferencia habitual de las nueve de la mañana por la Televisión Cubana, comprobé que aún estamos lejos de ese sueño.

La indisciplina social y la violación de las medidas higiénico-sanitarias siguen en el actuar cotidiano de personas que no acaban de comprender que, con su actitud inconsecuente, atentan contra su familia, el pueblo y los esfuerzos realizados por el gobierno cubano, las autoridades y el personal de salud, así como todos los involucrados en el combate contra la pandemia.

El no uso del nasobuco o la mala utilización de este, la ausencia del distanciamiento físico, permanecer en las calles fuera de horario establecido, e incluso, fiestas y desacato a las autoridades, están entre las violaciones más reiteradas, en la capital; no obstante, la aplicación de multas, según lo acordado en el Decreto 14/2020, aprobado por el Consejo de Ministros, y que establece las infracciones contra la higiene comunal y las medidas sanitarias para la etapa de enfrentamiento a la COVID-19 en La Habana.

Las colas siguen estando en el centro de atención. No solo en mercados o bancos; puede aparecer de inmediato, en cualquier punto de venta, en cuanto sacan un producto. Y en la mayoría de éstas, el distanciamiento sigue siendo una asignatura pendiente. A veces también observamos grupos de amigos, que hablan animadamente y no establecen la debida distancia, cuando esa tiene que ser una regla inviolable.

Hace tan solo dos días, el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, recomendaba eliminar el llamado “saludo de codo”, pues puede resultar inseguro. El doctor Tedros sugirió que, “cada vez que veamos a un amigo, nos llevemos la mano al corazón y respetemos siempre la distancia de seguridad de 1,5 metros”.

Los quince días restantes de septiembre tienen que convertirse en un reto para todos, la carrera que juntos podemos ganar. Todos ansiamos salir de la fase de transmisión autóctona limitada y retornar, al menos, a la fase uno de la etapa de recuperación; que nos permitió, disfrutar de la nueva normalidad. No queda otra opción: hay que seguir extremando las medidas y ser aún más exigentes en el cumplimiento de lo establecido.

Autora: María de las Nieves León 

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