Ven señales de una inmunidad perdurable al COVID-19

El sistema inmunitario no tiene la misma memoria para todos los gérmenes. Pero parece que las células de nuestro cuerpo están estudiando al coronavirus.

Una gran cantidad de nuevos estudios indican que los científicos que han estado monitoreando las respuestas inmunitarias al virus comienzan a detectar la alentadora existencia de una inmunidad elevada y perdurable, incluso en personas que solo desarrollaron síntomas leves de COVID-19. Parece que los anticuerpos que combaten la enfermedad, así como las células inmunitarias que pueden reconocer al virus, llamadas linfocitos B y T, persisten durante meses después de que se ha controlado la infección, lo cual es un reflejo alentador de la respuesta perdurable del cuerpo a otros virus.

“En realidad, las cosas están funcionando como debe ser”, señaló Deepta Bhattacharya, inmunólogo de la Universidad de Arizona y autor de uno de los nuevos estudios que aún no ha sido arbitrado.

Pese a que los investigadores no pueden pronosticar cuánto tiempo durará esta respuesta inmunitaria, muchos expertos consideran que los datos son una buena señal de que las células más estudiosas del cuerpo están haciendo su trabajo y que tendrán una buena posibilidad de combatir al coronavirus, con mayor rapidez y firmeza que antes, si vuelven a estar expuestas a él.

Esto es exactamente lo que se esperaría”, afirmó Marion Pepper, inmunóloga de la Universidad de Washington y autora de otro de los nuevos estudios que está en evaluación en la revista Nature. “Ahí están todos los elementos para tener una respuesta inmunitaria que proteja totalmente”.

Foto de archivo ilustrativa de un mozo atendiendo al público en una cafetería de Atenas, con la Acrópolis de fondo. May 25, 2020. REUTERS/Costas BaltasFoto de archivo ilustrativa de un mozo atendiendo al público en una cafetería de Atenas, con la Acrópolis de fondo. May 25, 2020. REUTERS/Costas Baltas

Pepper mencionó que no se puede decir a ciencia cierta que existe una protección contra la reinfección hasta que haya pruebas de que la mayoría de las personas que contraen el virus por segunda vez pueden mantenerlo a raya.

Pero los descubrimientos podrían mitigar la reciente preocupación sobre la capacidad del virus para engañar al sistema inmunitario y hacer que no lo recuerde, lo cual haría que la gente fuera vulnerable a nuevos episodios de la enfermedad.

Los investigadores todavía no encuentran pruebas inequívocas de que están surgiendo reinfecciones del coronavirus, sobre todo en el periodo en que el virus ha estado propagándose en los seres humanos. Las posibilidades de una memoria inmunitaria “ayudan a explicarlo”, señaló Pepper.

En los debates sobre las respuestas inmunitarias al coronavirus, gran parte de las discusiones se han centrado en los anticuerpos: proteínas en forma de Y que pueden adherirse a la superficie de los patógenos e impedir que infecten a las células.

Pero los anticuerpos representan solo una parte de un escuadrón complejo y coordinado de soldados inmunitarios, cada uno con su propia manera de atacar. Por ejemplo, es difícil que los anticuerpos detecten los virus que ya han invadido las células, pero estos siguen siendo vulnerables a las células T citotóxicas, las cuales obligan a las células infectadas a autodestruirse. Otros grupos de células T, llamadas “colaboradoras”, pueden persuadir a las células B para que se conviertan en máquinas de fabricación de anticuerpos.

(Sin embargo, otro sector del sistema inmunitario ataca a los patógenos a los pocos minutos de que entran, al mismo tiempo que envían citoquinas para movilizar los ejércitos de otras partes del cuerpo. Algunas pruebas indican que los casos graves de COVID-19 podrían deberse a que se desequilibra este proceso inicial).

Los anticuerpos también tienen una fecha de vencimiento: debido a que son proteínas inanimadas y no células vivas, no pueden reabastecerse, así que salen de la sangre pocas semanas o pocos meses después de que se producen.

Reservas de anticuerpos aparecen poco tiempo después de que un virus ha traspasado las barreras del cuerpo y luego se disipan conforme disminuye la amenaza. También muere la mayor parte de las células B que producen estos anticuerpos iniciales.

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